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fachadas Ventiladas

La fachada ventilada o trasventilada es un sistema constructivo de cerramiento exterior constituido por una hoja interior, una capa aislante, y una hoja exterior no estanca. Este tipo de fachada por lo general permite acabados duraderos y de gran calidad, y ofrece buenas prestaciones térmicas, aunque tiene un precio elevado. Es una solución habitual en edificios institucionales y representativos.

Para reducir la cantidad de energía consumida en la climatización artificial del edificio y aumentar el confort térmico interior del edificio es necesario estudiar y optimizar el diseño de la fachada ventilada, utilizando para ello las más novedosas herramientas de análisis de cálculo numérico.

Hay ya programas informáticos disponibles en el mercado que calculan los flujos de intercambio de energía en la fachada ventilada, teniendo en cuenta tanto el flujo térmico vertical como el horizontal.

Construccion

Sobre la fachada del edificio (hoja interior) se ancla una subestructura destinada a soportar la hoja exterior de acabado, así como una capa de aislamiento, mediante espigas plásticas o mortero adhesivo. Una vez colocada la capa aislante, se monta la hoja de acabado. La subestructura deja una cámara de aire de unos pocos centímetros entre el aislamiento y las placas que conforman la segunda piel. Las juntas entre estas placas son abiertas, permitiendo el flujo de aire.

 

Las placas exteriores pueden ser de diversos materiales: piedra, madera, paneles sándwich, etc. La piel exterior o de acabado debe disponer de ranuras tanto en la parte inferior como en la superior, para permitir la renovación de aire. En los puntos singulares (línea de cumbrera, perímetro de ventanas), se deben disponer vierteaguas u otros elementos de protección para dificultar la entrada de agua en la cámara interna, pues reduciría la efectividad del aislante térmico.

Funcionamiento

La existencia de juntas entre las piezas de fachada evita los problemas típicos de la dilatación, por lo que son fachadas que presentan un buen aspecto durante mucho tiempo. La hoja exterior también amortigua los cambios de temperatura tanto en el aislante térmico como en el impermeabilizante, prolongando su vida útil.

Por último, la existencia de la hoja exterior ayuda a reducir las pérdidas térmicas del edificio: en los meses de verano la piel exterior se calienta creando un efecto convectivo que hace circular el aire en el interior de la cámara.

Este “efecto chimenea” desaloja el aire caliente y lo renueva con aire más frío. En los meses de invierno el aire en la cámara se calienta, pero no lo suficiente como para crear el mismo efecto y se conserva mejor el calor.

 

Actualmente se ha extendido el uso de fachadas acristaladas como revestimiento de otra fachada, con la finalidad de constituir una Fachada de Cámara Ventilada, de renovar el aspecto de un edificio sin renunciar a la visión de su aspecto original o bien de incorporar el efecto TROMBE como mejora bioclimática del edificio. Pero este tipo de fachadas presenta también algunas contrapartidas.

El sistema de fachadas ventiladas ligeras está formado por:

Dos muros cortina o

Un muro cortina en el exterior y otro tipo de cerramiento en el interior.

Ventajas de la fachada ventilada

La fachada ventilada proporciona Mayor protección a la intemperie Optimiza el confort térmico interior gracias a la cámara de aire que queda entre los dos muros.

Al ventilar el aire de dicha cámara se reduce la cantidad de energía térmica que llega al interior del edificio.

Este sistema es muy versátil puesto que permite efectuar diferentes tipos de ventilación, y utilizar diversos tipos de materiales en la fachada interior, manteniendo siempre la parte exterior con un aspecto independiente.

Ventilacion por conveccion

La ventilación de este tipo de fachadas se efectúa por convección natural o forzada. La convección natural se produce por “efecto chimenea” a causa del calentamiento del aire de la cámara, evacuando -así, parte de la energía absorbida por los vidrios de la hoja exterior.

La ventilación forzada hace referencia a que se actúa voluntariamente sobre la velocidad de convección del aire dentro -de la cámara, controlando al mismo tiempo el flujo de aire que entra y que sale de la cámara. A menudo se instala dentro de la cámara de aire ventilada una persiana u otro elemento de protección solar, que permita variar sensiblemente el factor solar, la transmisión luminosa, la temperatura superficial y el coeficiente de transmisión térmica a voluntad, sin tener que variar el vidrio exterior.

La parte interior de la fachada ventilada debe estar constituida por materiales térmicamente aislantes y materiales acústicamente absorbentes. En el caso de fachadas ventiladas doblemente vidriadas es conveniente también colocar cortinas de protección en el interior de la cámara para reducir el máximo posible la cantidad de energía solar incidente en la segunda fachada. Es habitual utilizar en este tipo de fachadas vidrios del tipo semirreflectantes, coloreados o serigrafiados para la piel exterior, pudiendo jugar con distintos tonos, para así aportar una óptima transmisión luminosa y un buen reflejo de imagen. Para la piel interior se prefiere un doble acristalamiento, proporcionando al interior del edificio un buen aislamiento acústico y térmico.